Viajar a Cuipari es desconectarse del mundo y acercarse a la naturaleza

Contemplando el Lago Cuipari . Viajar a Cuipari es desconectarse del mundo y acercarse a la naturaleza
Contemplar el paisaje del Lago Cuipari es una experiencia sublime y maravillosa, cuán bella es nuestra selva, cuán hermosa es nuestro planeta! 🙂

Definitivamente el Lago Cuipari es uno de mis lugares favoritos, me encanta porque el solo hecho de viajar en bote por el río Huallaga y luego por la quebrada Cuiparillo y contemplar toda la belleza natural que lo rodea es de por sí inspirador, reconfortante y maravilloso. Viajar a Cuipari es desconectarse del mundo y acercarse a la naturaleza, es sentir su belleza. He vuelto a este lugar luego de más de un año, y en verdad anhelaba hacer este viaje otra vez, y espero visitarlo mas seguido, tal vez cada mes. 😉

Tenía pensado hacer este viaje no solo pensando en mí, sino en ustedes. Disfruto de compartir con ustedes lo maravilloso de nuestra selva, mis fotografías, relatarles los detalles de mis viajes. Y por supuesto, animarles a venir por acá para hacer un tour, conocer el lugar, y quién sabe, tal vez quedarse por estos lares hermosos y naturales. Bueno, ahora les contaré cómo fue nuestro recorrido. Salimos a las 5 am desde el puerto Garcilazo, era lunes y habían como 20 personas en el bote, en su mayoría profesores que van a sus centro de labores en las diversas comunidades del distrito de Tnte. César López, entre ellos Libertad de Cuiparillo, Cuipari, Gloria, entre otros.

Porqué Viajar a Cuipari es desconectarse del mundo y acercarse a la naturaleza

Al salir desde el puerto Garcilazo de la Vega en Yurimaguas, es agradable contemplar la ciudad con sus brillantes luces y no puedo contener las ganas de fotografiarla. Luce como una gema preciosa cuyas faldas dan hacia el río Huallaga, deslumbrante como una perla amazónica. A medida que el bote surca las caudalosas aguas del río, la oscuridad envuelve la embarcación mientras el motorista sostiene el timón.  El proero, quien va adelante en la proa hace señales con su linterna indicando hacia dónde debe encauzarse el bote para no chocar con los palos.

Parece que está lloviendo por las cabeceras del Huallaga puesto que hay regular palizada. Es increíble la proeza de estos navegantes que con apenas la tenue luz de la luna, y una pequeña linterna, pueden guiarse a través de la densa oscuridad de la noche. Y hay mucha neblina, apenas se puede divisar a unos pocos metros, pero el bote avanza impávido en su ruta, y nosotros nos vamos confiados porque sabemos de la experiencia de estos navegantes natos y expertos de nuestros ríos y quebradas. 🙂

Los pasajeros vamos sentados en bancas a los costados del bote, la mayoría apoyados en el espaldar de tablas buscando recuperar el sueño perdido y cobijados por la oscuridad y la frescura de la madrugada. El tiempo avanza lentamente, casi puedo sentirlo, mientras de rato en rato nos cruzamos con algunas embarcaciones y vemos a los lejos el fulgor de las alcuzas en las casitas de la orilla. La luz del amanecer va apareciendo casi imperceptiblemente y la neblina hace que nos sintamos como la novia tras su velo, estamos cubiertos como por una gran sábana blanca fresca y agradable con la brisa del amanecer.

Luego de surcar el Huallaga, entramos a la quebrada Cuiparillo

Al acercarnos a la boca de la quebrada Cuiparillo, el día ya ha relumbrado en el horizonte, y esta vez no escucho mucho el trinar de los pajaritos como en otras ocasiones, sino que se percibe un silencio profundo en el bosque alrededor, solo interrumpido por el constante sonar del motor peque peque que empuja nuestra nave. Aquí en la quebrada la neblina se puede palpar mucho más, tal vez por la densidad de la vegetación.

Nuestro bote surcando la quebrada Cuiparillo. Viajar a Cuipari es desconectarse del mundo y acercarse a la naturaleza
Luego que dejamos el río Huallaga, empezamos a surcar la quebrada Cuiparillo, la neblina se hace mas densa por la gran vegetación que lo rodea, estamos en el vientre de nuestra selva amazónica 🙂

Llegamos a Libertad de Cuiparillo a las 6:30 de la mañana, aun hay neblina. Los pasajeros salen del bote hacia las furgonetas que los trasladarán a Cuipari y otros poblados. Nosotros (mi amigo José y yo) buscamos desayuno en una casita cerca al puerto y nos sirven tallarines con gallina con plátano y un cafecito para despertar 🙂 Desayunamos tranquilamente conversando con un morador que está de paso por el lugar. Luego del desayuno nos damos cuenta que no hay movilidad, todos se han ido llevando pasajeros. Así que empezamos a caminar hacia Cuipari por la carretera enripiada que se ve en buen estado, y en el trayecto tomamos un motokar.

De Libertad de Cuiparillo a Cuipari en motokar o furgoneta

El pueblo de Cuipari, cerca del Lago. Viajar a Cuipari es desconectarse del mundo y acercarse a la naturaleza
Pueblo de Cuipari, cerca del Lago, es un pueblito sencillo y humilde pero maravilloso por sus alrededores naturales 🙂
Algunas casitas en el pueblo de Cuipari. Viajar a Cuipari es desconectarse del mundo y acercarse a la naturaleza
Barrio de Cuipari cerca de la escuela.

Al llegar a Cuipari avanzamos hasta el fondo del poblado donde se contempla hermosa y serena el Lago Cuipari. Sus aguas están azules como el cielo, rodeado por la exuberante vegetación del entorno. Tan solo contemplar este fascinante paisaje hace que nos sintamos satisfechos y realizados de nuestro viaje. Nos vamos a visitar a don Pepe Melendrez quien tiene un albergue turístico pero no lo encontramos. Se fue a la chacra, pero dos de sus hijos nos invitan a pasar y descansar un poco. Nos comentan que las instalaciones del albergue están en deterioro por las fuertes lluvias que azotaron a inicios de este año 2017. Solo sobreviven dos pequeñas malocas, pero el tambo y lo demás ha sido arruinado.

Instalaciones algo deterioradas por el fuerte invierno de este año 2017
Albergue turístico de don Pepe Melendrez. Lamentablemente parte de sus instalaciones están deterioradas por el tiempo y el fuerte invierno de este año 2017.

Solicitamos al joven Melendrez que nos haga un paseo en canoa hacia los renacos, es uno de los atractivos del lugar. Sin embargo,  su hermano mayor ha llevado la canoa a la chacra, así que no puede hacerlo. Seguimos recorriendo el poblado a la ribera del Lago con la esperanza de encontrar a un morador con su canoa y disponible para hacernos el recorrido.  Aprovechamos en seguir sacando fotografías, el puente, la ex-maloca, o las ruinas que quedaron, la escalinata, y las casitas típicas que para mí son casas de ensueño por los materiales del que están hechos, todo lo que nos brinda la naturaleza.

Paseando y fotografiando por los alrededores del Lago Cuipari

doña Teresa brinda alimentación y hospedaje en Cuipari. Viajar a Cuipari es desconectarse del mundo y acercarse a la naturaleza
Visitando a doña Teresita quien brinda servicios de alimentación y hospedaje en Cuipari, está ubicado en las escalinatas cerca del Lago.

Visitamos a doña Teresa, quien brinda servicio de alimentación y hospedaje en Cuipari. Ella ha sido capacitada por Cáritas, una ong de la iglesia católica. Ella sirve ricos desayunos y almuerzos, y sobretodo es una persona muy hospitalaria y amable. Así que si deseas quedarte en Cuipari un día mas, ya sabes a dónde ir. 🙂 Conversando con ella nos comenta que hay disponible una canoa pero el dueño, un jovencito, está por retornar de su faena. Así que le dijimos que regresaríamos en media hora, mientras tanto fuimos a seguir caminando por el pueblo para sacar más fotografías. He aquí algunas de ellas:

Luego de pasear un rato, regresamos a casa de doña Teresa, y el joven propietario de la canoa aun no ha regresado, pero la señora nos dice que hay disponibles dos remos, y que podemos usarlos. Bueno, mi compañero de viaje y yo tomamos los remos y nos dirigimos a la canoa. No obstante, me comenta que no ha acostumbrado viajar en canoa, y notamos que ademas es pequeña, así que, solo me embarco yo, y empiezo a remar hacia el centro del Lago Cuipari para sacar fotos del poblado. Habían algunas hormigas en la canoa, que me causaron incomodidad, pero bueno, así es nuestra selva, bonita pero salvaje, je je 🙂

Dando un paseo en canoa para fotografiar el pueblo

Hice un paseo como de media hora. Finalmente retorné y seguimos recorriendo la comunidad, tomando foto a algunas de sus plantas y flores que adornan el pueblo de Cuipari. Además tomamos fotos de la escuela y a algunos niños que jugaban por ahí puesto que era sus hora de recreo. Seguidamente nos embarcamos en una furgoneta junto con el profesor Roberto Flores quien es monitor del Ministerio de Educación y estaba haciendo su trabajo de supervisión. También saqué algunas fotos de la carretera afirmada, y que está en buenas condiciones. A los lados de la carretera se observan casitas, campos y chacras, sembrios y cultivos, un hermoso paisaje. 🙂

Llegamos a Libertad de Cuiparillo, y junto con José nos fuimos a visitar a un amigo suyo, quien amablemente nos invitó a pasar a su casa, y su esposa nos invitó una rica limonada y unos chupetes que nos cayeron muy bien, puesto que el sol era abrasador y fuertísimo. Eran como las 11 de la mañana, así que teníamos tiempo suficiente ya que el bote de turno zarpa hacia Yurimaguas entre la 1 y la 1:30 pm. Luego de hablar un buen rato con el amigo de José fuimos al puerto y allí estuvimos conversando con un morador que atiende con la venta de alimentos. Su nombre es Alfredo García y nos contaba sobre el apoyo que les está brindando Foncodes, una institución del gobierno que brinda ayuda económica y capacitación en temas de producción. Algo que nos parece muy loable y digno de destacar.

El regreso en bote desde Libertad de Cuiparillo a Yurimaguas

A la 1:35 zarpa el bote, hay mas de 20 pasajeros, y empezamos a navegar por la quebrada Cuiparillo, y en el trayecto nos cruzamos con otros botes que están de surcada. Aunque el sol está muy fuerte y fulgurante en el cielo, la brisa de la selva calma un poco la calor y nos permite disfrutar del viaje. En el trayecto, mientras salimos a la parte mas ancha del río Huallaga contemplo algunas huamas, una planta acuática que abunda en ciertas épocas en el Lago Cuipari, cuya flor es muy preciosa, aquí les muestro, aunque no son mis fotos, pero las pongo para que las conozcan. Tenía ganas de pedir al dueño del bote que pare un momento para fotografiar a estas hermosas plantas, pero no quise incomodar a los pasajeros, ya que perderíamos unos 15 minutos de tiempo.

Al acercarnos a Yurimaguas nos sacamos algunas fotos y hacemos algunos videos. Ha sido un hermoso día de viaje y desestrés. Definitivamente, viajar a Cuipari es desconectarse del mundo y acercarse a la naturaleza, lo recomiendo enfáticamente, si visitas Yurimaguas, debes visitar este hermoso Lago y darte un agradable paseo en canoa por su tranquilas y azules aguas, y también visitar al árbol del renaco, que lamentablemente esta vez no pude hacerlo por la falta de movilidad, pero en la proxima estoy seguro que iré y me subiré a un árbol de renaco para compartir mis fotos con ustedes! 🙂 Hasta el próximo viaje de aventura en nuestra selva!! 🙂

 

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